Eduardo Rodríguez Gutiérrez

Memorable Berliner

In Uncategorized on mayo 3, 2011 at 11:24 pm

Elpais.com

Han pasado 48 horas y aún sigo sin creerme lo vivido en el Teatro Real de la Capital de España el pasado 1 de mayo. El Concierto de Europa de la Orquesta Filarmónica de Berlín, en su edición 21, se celebró por segunda vez en España–la primera en El Escorial en 1992–. Tantos escenarios de ensueño que han  presenciado esta cita anual obligada de la Orquesta junto a las de Waldbühne y Año Nuevo: Londres el pasado año, Versalles, San Petersburgo, Estambul, Palermo, Lisboa, Estocolmo, Nápoles, Praga…., ése tan especial de Meiningen con Abbado en 1994 al que tengo tan especial recuerdo por una segunda de Brahms deliciosa. Tantos conciertos vividos por la pequeña pantalla. Caras conocidas las de la Orquesta–algunos dirigidos por Karajan–  porque todas las semanas forman parte de mí desde que tengo uso de razón y en esta ocasión los iba a tener ante mí y en fecha tan señalada. ¿Se puede pedir más?

Ya en los exteriores del Real no era difícil adivinar que algo especial se estaba mascando: unidades móviles de televisión–el concierto se retransmitía por Eurovisión para 500 millones de personas, además de la grabación digital que en breve tiempo estará en la calle–, cableado tendido de un lado a otro y para mi sorpresa–la anécdota de la noche–una alfombra roja por la que desfilaron ilustres y famosos, lo más granado de Madrid, mentes ilustres como Vela del Campo, José Luis Pérez de Arteaga estaban allí. La Berliner regresaba al Teatro Real, todo un acontecimiento.

Patio de Butacas, fila 12 y butaca 19. Desde ésta mi casa durante dos horas que pasarían a la historia musical de este país, se podía observar el complejo entramado técnico de la televisión alemana. Pura perfección la de producciones germanas en las que se estructura cada plano de cada segundo. Cada una de las cámaras con un guión en papel y el minutaje completo del concierto. Conté 8 cámaras y dos pantallas gigantes colocadas sobre la Delantera de Paraíso. En una de ellas me pude gozar  la que será la grabación y publicación en DVD del concierto–contando los días para hacerlo mío– y la entrada de la televisión alemana, típica en los Conciertos de Europa antes de conectar con la sala. Bajo los hombros del escenario, una especie de araña de alambre que abrazaba desde lo alto a la Orquesta con micrófonos que inmortalizarían el momento.

La violinista serbia Maja Avramovic

La violinista serbia Maja Avramovic

Salida de la Berliner al escenario. Emoción a raudales. Allí estaban: la guapísima violinista Maja Avramovic, Rainer Sonne, Peter Brem y su pelo blanco, Liebermann, Bastian Schäfer-qué grande!!-, en los vientos verdaderas eminencias como Andreas Blau, Sarah Willis, Albertch Mayer, la perfección hecha clarinete de Wenzel Fuchs y su concertino, uno de los tres con los que cuenta la Berliner, esta vez Daniel Stabrawa.

La disposición orquestal, una de las variantes de la colocación llamada centroeuropea por ser propia de orquestas alemanas: chelos al centro, enfrentados primeros violines y violas, y segundos junto a los primeros. Contrabajos al lado derecho  y dos arpas colocadas tras los últimos atriles de primeros a la izquierda del Director. La Orquesta dirigida por su titular, Sir Simon Rattle.

Desde los primeros compases de una España de Chabrier fui consciente de que se estaban tomando muy en serio este concierto. Amigo, cómo será el resto del programa, si con este “España” han pintado de sabor español y de qué forma un teatro a reventar de público. Qué depararán las dos piezas restantes si son capaces de abordar con tal dominio esta partirtura.

Nos adentramos en el Concierto de Aranjuez. Su solista, Cañizares, quien sustituyó a su maestro, quién formó parte inicialmente del programa para posteriormente cancelar, Paco de Lucía. No eché de menos el cariz académico de esta mítica obra de Joaquín Rodrigo porque Cañizares nos supo cautivar y embelesar desde el primer segundo con su versión flamenca. La guitarra española, apoyada por dos pequeños monitores al pie del artista, en ningún momento se vio superada por un plantel de la orquesta reducido por Rattle para el concierto quién sin duda quiso de esta forma ofrecernos el Rodrigo más íntimo, más personal. Un segundo tiempo colosal que nos cautivó, que nos llegó al alma, un solista en perfecta conjunción con la dirección orquestal, miradas de complicidad y sonrisas entre ambos. Bárbaro, colosal…..

La "Berliner" en su sede, La Philarmonie.

Tras el descanso de 15 minutos recuperamos la totalidad de la orquesta. La segunda sinfonía de Rachmaninov sin duda una de las obras cumbre del orbe musical del siglo XX. Qué decir de la interpretación orquestal en esta obra. Decir que fue perfecta sería quedarse corto. La supremacía de una cuerda empastada hasta límites insospechados y el grado de exquisitez de un viento único llevados de la mano de Rattle, respondiendo a cada uno de sus gestos, a cada una de sus miradas. Un final apoteósico y una reacción poco habitual del público del Real–con fama de frío– que apabulló a la Orquesta Filarmónica de Berlín y su director con los Bravos. Hasta la Serbia Maja Avramovic se vio sorprendida por la respuesta del público con una sonrisa y una mirada de sorpresa a su compañero de atril.

Memorable. Memorable la Berliner en su paso por Madrid. Gracias a sus 128 profesores por hacerme sentir tan afortunado. Por hacernos partícipes de verdaderos sueños hechos concierto. ¡Bravo!

Trondheim Soloists

In Uncategorized on enero 16, 2011 at 4:42 pm

Trondheim Soloists

27 Festival de Música de Canarias y dentro de éste el denominado como Festival en las Islas, que pretende acercar el áurea musical de este archiconocido evento invernal a todos los rincones del archipiélago canario. Precisamente de ese frío invernal nos llegó The Trondheim Soloists, una formación de cámara noruega  de moda en el panorama internacional no por  capricho, sino por ser los abanderados del buen hacer camerístico, de un sonido único que los hace especiales, de una disciplina y unidad poco habituales en este tipo de formaciones. Muchas han sido las Orquestas de Cámara que por el Festival han desfilado. A bote pronto me vienen a la mente el English Concert de Pinnock, o la deliciosa Orpheus Chamber Orchestra de Nueva York. Junto con los Trondheim, tres joyas que difieren en estilo pero que tienen en común el éxito seguro en cada escenario que pisan.

En el marco del Magma tinerfeño, si, el Magma, ese adefesio arquitectónico que tantos lustros—y millones– tardó en colocar la bandera de final de obra y del cual los habitantes de las poblaciones de Los Cristianos y Las Américas desconocen en gran parte su existencia—un dislate más  de quienes no tienen ni puñetera idea de lo que significa la cultura y de la importancia de ésta–. Para muestra un botón: el 90 por ciento del aforo  lo componían noruegos, residentes o no, pero sí preocupados, apasionados por lo que esta afamada Orquesta les iba a deparar. ¿Algún residente sureño entre el público puede levantar la mano? De pena….. Fue en el Auditorio del Magma dónde los Trodheim Soloist abordaron un programa íntegramente nórdico, con piezas de Grieg, Sinding, Sibelius, Sallinen y Nielsen.

La violinista Eldbjorg Hemsing y quien suscribe tras el concierto.

La pureza y frescura del sonido de los Trondheim estuvo acompañada por la joven violinista noruega Eldbjorg Hemsing quien, con apenas 20 años aportó la madurez y la técnica de los grandes. De su violín cremonés del XVIII afloraron las notas de una compleja Suite para violín de Sinding y la Suite para violín y orquesta de cuerda de Sibelius. Quién iba a decir a Sibelius, a quien sus padres trataron de alejar de la carrera violinística y musical que obras como ésta hermosa Suite iban a pasar a la posteridad y más aún, siendo interpretadas bajo el rigor y el virtuosismo de violinistas de la talla de Hemsing. Sin duda dará muchísimo que hablar en el panorama artístico internacional. Sus 20 años y su calidad, le garantizarán muchos éxitos. Como me contaba mi amigo Lehman tras el conciertto, Eldbjorg Hemsing proviene de una ciudad noruega en la que o te dedicas al negocio de las manzanas o tocas el violín. Bendita la elección de esta solista. Dichoso país….

Comenzó la segunda parte del programa con una curiosa obra de Sallinen. Unas danzas “Juanquixoteras” para violonchelo y orquesta que el solista de este instrumento y Director Artístico de la Orquesta, Oyvind Gimse interpretó de forma excepcional, gesticulando, mostrando una dualidad presente en la obra en la que Don Quijote y Don Juan pretendían hacerse con el poder de su instrumento. Como el solista nos comentó tras el concierto, a pesar de no estar escritos en la partitura estos matices, debían hacerse notar. Constituían la esencia de la obra del nórdico Aulis Sallinen.

Como broche final y tras los aplausos de un público entregado, dos pequeñas piezas de Edvard Grieg y el glorioso Vals Triste de Sibelius. Qué mejor cierre para la comunidad noruega que ocupó gran parte del aforo de este auditorio sureño, a la cabeza de la cual se encontraba el embajador de noruega en España, de visita en las Islas, el Excmo. Sr. D. Torgeir Larsen quién en una recepción posterior nos habló con orgullo de su tierra, de lo mucho que le habían gustado las islas y por supuesto de los Trondheim Soloist, de quien nos descubrió en primicia que volverán a visitarnos en el Festival de Música de Canarias. Gracias a la Embajada de Noruega en España y al Festival de Música de Canarias por hacernos disfrutar de una velada musical de excepción.

Eduardo Rodríguez Gutiérrez

Delirios de grandeza

In Uncategorized on diciembre 5, 2010 at 11:12 am

Aproximación de un ATR-72 a la pista 30 del Aeropuerto de Los Rodeos. Fuente: Jetphotos.net

Tendría 12 años, cuando Alberto, mi padre, llegó a casa con un aparato de radio. No se trataba de un receptor cualquiera, se trataba de un receptor de banda aérea. Así es, una radio capaz de sintonizar las frecuencias de la conocida como banda aérea situada dentro del espectro electromagnético, entre  118.000  y 136.975  Mhz, vecina puerta con puerta de la conocida por todos Frecuencia Modulada (FM), en la que, estructurados en diferentes frecuencias, se sitúan los sectores aéreos de la zona–en nuestro caso Control Canarias- y los diferentes aeropuertos diferenciando por Torre, Aproximación y Rodadura. Esta novedad y el hecho de vivir muy cerca de la cabecera 30 del muy querido por quién suscribe Aeropuerto de Los Rodeos (Tenerife Norte)–aunque no sea muy bien recordado por lo ocurrido el 27 de marzo de 1977–, despertaron en mí una afición incontrolada: la aviación civil,  la navegación y el control del espacio aéreo.

Recuerdo días de niebla en los que, alrededor del aparato, con sed de saber, como si recibiéramos las novedades llegadas desde el frente en un conflicto bélico, escuchábamos cómo los pilotos decidían “frustar” el aterrizaje, escuchando de fondo cómo esos aparatos metían gases y elevaban el morro, o cómo se debatían entre hacer una nueva aproximación o no dependiendo de la situación meteorológica, momentos éstos que ponían los pelos de punta. La afición fue a más y me compraron un nuevo receptor. Salíamos de excursión a la cabecera 08 del Aeropuerto Reina Sofía (Tenerife Sur) y pasábamos el día allí tomando fotos y comiendo bocatas de tortilla que Carmen, mi madre, había preparado, como todo lo que hace,  con el mayor cariño. Y así la afición fue “in crescendo” de forma incontrolada hasta que a día de hoy, no sólo soy un apasionado del tema que arrastra la Banda Aérea-ahora un Yaesu que en nada se parece a aquel Phillips que mi padre compró por 800 pesetas– aquí y allá. Además, realizo vuelos en red, soy “piloto virtual” (¿¿¿ehhh???) y se me sigue cayendo la baba cuando veo en aproximación final un avión con los flaps calados que, guiado por el ILS (sistema instrumental de aterrizaje), se dispone a tomar tierra y cerrar su plan de vuelo.

Todas estas vivencias que fueron forjando un verdadera pasión con el paso de los años, se formalizaron en una seria decisión de abordar las oposiciones para acceder a una plaza de formación de controlador de tráfico aéreo. Así fue, fueron dos los intentos y fueron dos los “cateos”.  Recuerdo en conversaciones con un controlador en activo, cómo me contaba lo fácil que fue acceder en su tiempo a la plaza: “prácticamente no tenía conocimientos de inglés, pero hice la traducción de un libro, un sencillo examen y ya estaba dentro”. Poco a poco la cosa se fue complicando hasta las oposiciones en las que me presenté, en las que el examen de acceso “sólo a la formación”, constituía  un auténtico muro casi imposible de franquear, unas pruebas que más se parecían a las realizadas por los astronáutas de la misión Apollo, una batería de diferentes exámenes y un reconocimiento médico en el que buscaban cualquier posibilidad, la más nimia, de que te quedaras fuera. Pasadas estas pruebas la cosa no quedaba ahí: comenzaba una formación en la que podías ser “descolgado” y enviado a casa. Recuerdo a filólogos expertos caminar hundidos en la miseria por suspender la prueba de inglés, ¡¡¡ su prueba !!!–esto me hacía recordar las palabras de aquel controlador y su “examen” de inglés–.  Recuerdo a otros que llegaban hasta Madrid –la última prueba–y quedaban en lista de espera tras pasar por varias de las oposiciones…para tratamiento psicológico.

Que los controladores me vengan a día de hoy con milongas absurdas, con excusas baratas, para decir que han sufrido un asedio continuo, que no han podido disfrutar de sus vacaciones, que se han visto “obligados” a realizar horas y más horas a un precio desorbitado, cuando han sido precisamente ellos y su sindicato los que han controlado con la ley del cerrojo el acceso y convocatoria de las plazas de nuevos controladores que habrían puesto en peligro su bienestar–más manitas entre las que repartir las ganancias–, me parece la mayor de las desfachateces jamás escuchada. ¿No se han dado cuenta en ningún momento de hacia qué derroteros nos llevaba su situación? ¿No se daban cuenta de que era insostenible?  Su reacción ha sido desmedida, desproporcionada, injustificable y espero y deseo que condenable. No merecen menos aquellos que han paralizado el espacio aéreo español, abierto a día de hoy por una excelente gestión de la crisis por parte del Gobierno,  generando unas pérdidas que a día de hoy nadie es capaz de cuantifcar (¿se les podrá hacer reponsables del lucro cesante?) y lanzando al exterior un mensaje que nada bien nos deja de cara al futuro. Hoy llegarán a Tenerife Sur 17 vuelos con turistas del norte de Europa, la llamada “temporada de los nórdicos”. Me pregunto cuántos–muchos de ellos repetidores–  se plantearán el regresar a las Canarias tras la que se ha montado.

Eduardo Rodríguez Gutiérrez.

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