27 Festival de Música de Canarias y dentro de éste el denominado como Festival en las Islas, que pretende acercar el áurea musical de este archiconocido evento invernal a todos los rincones del archipiélago canario. Precisamente de ese frío invernal nos llegó The Trondheim Soloists, una formación de cámara noruega de moda en el panorama internacional no por capricho, sino por ser los abanderados del buen hacer camerístico, de un sonido único que los hace especiales, de una disciplina y unidad poco habituales en este tipo de formaciones. Muchas han sido las Orquestas de Cámara que por el Festival han desfilado. A bote pronto me vienen a la mente el English Concert de Pinnock, o la deliciosa Orpheus Chamber Orchestra de Nueva York. Junto con los Trondheim, tres joyas que difieren en estilo pero que tienen en común el éxito seguro en cada escenario que pisan.
En el marco del Magma tinerfeño, si, el Magma, ese adefesio arquitectónico que tantos lustros—y millones– tardó en colocar la bandera de final de obra y del cual los habitantes de las poblaciones de Los Cristianos y Las Américas desconocen en gran parte su existencia—un dislate más de quienes no tienen ni puñetera idea de lo que significa la cultura y de la importancia de ésta–. Para muestra un botón: el 90 por ciento del aforo lo componían noruegos, residentes o no, pero sí preocupados, apasionados por lo que esta afamada Orquesta les iba a deparar. ¿Algún residente sureño entre el público puede levantar la mano? De pena….. Fue en el Auditorio del Magma dónde los Trodheim Soloist abordaron un programa íntegramente nórdico, con piezas de Grieg, Sinding, Sibelius, Sallinen y Nielsen.
La pureza y frescura del sonido de los Trondheim estuvo acompañada por la joven violinista noruega Eldbjorg Hemsing quien, con apenas 20 años aportó la madurez y la técnica de los grandes. De su violín cremonés del XVIII afloraron las notas de una compleja Suite para violín de Sinding y la Suite para violín y orquesta de cuerda de Sibelius. Quién iba a decir a Sibelius, a quien sus padres trataron de alejar de la carrera violinística y musical que obras como ésta hermosa Suite iban a pasar a la posteridad y más aún, siendo interpretadas bajo el rigor y el virtuosismo de violinistas de la talla de Hemsing. Sin duda dará muchísimo que hablar en el panorama artístico internacional. Sus 20 años y su calidad, le garantizarán muchos éxitos. Como me contaba mi amigo Lehman tras el conciertto, Eldbjorg Hemsing proviene de una ciudad noruega en la que o te dedicas al negocio de las manzanas o tocas el violín. Bendita la elección de esta solista. Dichoso país….
Comenzó la segunda parte del programa con una curiosa obra de Sallinen. Unas danzas “Juanquixoteras” para violonchelo y orquesta que el solista de este instrumento y Director Artístico de la Orquesta, Oyvind Gimse interpretó de forma excepcional, gesticulando, mostrando una dualidad presente en la obra en la que Don Quijote y Don Juan pretendían hacerse con el poder de su instrumento. Como el solista nos comentó tras el concierto, a pesar de no estar escritos en la partitura estos matices, debían hacerse notar. Constituían la esencia de la obra del nórdico Aulis Sallinen.
Como broche final y tras los aplausos de un público entregado, dos pequeñas piezas de Edvard Grieg y el glorioso Vals Triste de Sibelius. Qué mejor cierre para la comunidad noruega que ocupó gran parte del aforo de este auditorio sureño, a la cabeza de la cual se encontraba el embajador de noruega en España, de visita en las Islas, el Excmo. Sr. D. Torgeir Larsen quién en una recepción posterior nos habló con orgullo de su tierra, de lo mucho que le habían gustado las islas y por supuesto de los Trondheim Soloist, de quien nos descubrió en primicia que volverán a visitarnos en el Festival de Música de Canarias. Gracias a la Embajada de Noruega en España y al Festival de Música de Canarias por hacernos disfrutar de una velada musical de excepción.
Eduardo Rodríguez Gutiérrez









